Poco es el tiempo que el ser humano ocupa en conocerse a si mismo. Mil veces me he preguntado acerca del motivo por el cuál fui invitada a este mundo, y sin ser demasiado ambiciosa, he vagado un largo rato a la espera de un sentimiento que se aproxime ínfimamente al placer de la vida misma. Y sólo pude hallarme cuando me di cuenta de que me había encontrado. En ese instante renací ante mis ojos y me nombre hijo natural. Fui mi primogénita, mi búsqueda incansable y sin recelos me entregué a los brazos de quien fuera la encargada de hacer oír mi melodía. Cada ser trae su propio sonido que unido a otros conforman esta fuente inagotable de creación...Madre Naturaleza.
Todos estamos invitados pero pocos tenemos el valor de pertenecer.
MD
