"Obtener algo para luego dejarlo ir"
Entiendo y desearía que así fuese... que es ley de vida recibir algo que luego se marcha, algo que pasa de mano en mano como es la felicidad, la sonrisa, el dinero, el pasa manos de una escalera, un terrón de azúcar, un bastón, una piedra, un mensaje, una carta.
Necesito tomarme la vida como un gran trueque de contradicciones, sentimientos y experiencias y madurar en este dolor que maltrata. Lo veo a los ojos y me dice adiós, a su vez no quiere soltar la única yema del dedo que lo sostiene en mi. Entiendo, comprendo. Necesito dejarlo ir.
Se que es lo mejor para ambos en el aquí y ahora. Y es vital para mi pensar que ha dejado de ser sano y espontáneo, como una vez planteamos; que era probable que pudiera volverse descartable la relación; que ante el minimo rasguño podría ya no ser útil, ni del derecho ni del revés.
Es tan difícil, pararte en el anden, recibir a tu Doble de riesgo, y luego de un tiempo, se ve tan dañado a causa de poner el pecho a tus situaciones difíciles y necesita volver a su camino. Es aceptar la culpa de que esta labor tiene muchos riesgos, pero es su primer consigna.
Voy a extrañarte como todos estos meses tal vez, quizás más, el doble, infinítamente; pero entendí y acepte que la enfermedad del erróneo intento de luchar estratégicamente para retener algo en nuestras vidas, desmoraliza como ser humano. La aceptación de la transformación del amor y el desencuentro en el desvió de la dirección de cada uno... es un desgarro en el músculo cardiaco. Se siente físicamente, se siente cada latido como un puñal. Se siente la sangre devorando las celulas, y las ves caer por el borde de tus ojos.
El espejo es la realidad de la miseria. El espejo nos permite ver el alma... vernos a los ojos...
Y cuando los ojos hablan... ¡Válgame la vida que dejan mudo a todo un Imperio de miles de años! Y el amor se acalla, se aquieta el tiempo, se paralizan los pensamientos... Sólo deseas congelar esas pupilas que dicen su verdad.
No puede negarse con la voz lo que el alma grita con la mirada.
Sucesión de decisiones, hacen que el tiempo transcurra.
El vaso medio lleno, la nueva oportunidad, la enseñanza futura, la inclinación de la balanza; la prioridad de las penas, que necesitan también que se les brinde su espacio particular, a cada una y en detalle. Se trata de disfrutar, vivenciar cada emoción. El dolor, la ira, el amor, los celos, el enojo, la felicidad. Sin la conciencia de una u otra no se percibiría jamas sus diferencias, y en consecuencia los motivos por los cuales valoramos el bien del mal, lo mejor de lo peor, lo que uno desea para su vida y lo que ya no es necesario conservar.
Lo he dicho infinidad de veces. Se lo que no deseo para mi. Aunque en esa decisión el sufrimiento desgarrador vaya despoblandome en pequeñas particulas el alma.
Recuerdo a cada segundo: "Para todo lo que se encuentra bajo el Sol existe su razón de ser"
Namaste Padre Sol - José Mármol
MD
