domingo, 12 de junio de 2011

Esencialmente

El hecho implacable de la inequívoca sensación que dicta el pecho con cada latido, que rinde cuentas de que ha desterrado para siempre cualquier acción probable de caer en manos de un nuevo amor.
Cuando el órgano late por simple instinto natural de supervivencia, ya sin acelerar el pulso por la presunta cercanía de quien esperase con ansias el encuentro con su opuesto complementario.

Despoja, por momentos, tiernamente una sonrisa ante el milagro del amor que la vida en sí provoca.
Osado, atenta y canta un soneto melancólico, atrayendo tiempos de felicidad, sin poner obstáculos al camino que a esa cima conduce, pero sin dar un céntimos de su virtud ni dignidad; resguardando su alma para sí...
Como un envase del mas exquisito vino que haya logrado saborear envuelto en su más preciada copa, en penumbras, recordando al Mesías de su Padre Sol...
Y a vuestra salud.


Somewhere only we know - with my ownself
MD